Ni el sexo ni la muerte. Tres ensayos sobre el amor y la sexualidad (André Comte-Spontville, 2013)
Cuando desea aquello que no tiene, sufre por esa falta; es lo que Schopenhauer, como cualquiera de nosotros, llama el sufrimiento. Tiene sed y no tiene nada que beber: sufrimiento. Busca trabajo y no lo encuentra: sufrimiento. Está enamorado y el otro no le quiere: sufrimiento (...) Sin embargo, la falta no lo es todo: no siempre tiene hambre sed, no siempre estça en paro o en la miseria, no siempre se está enamorado...¿Qué ocurre cuando ya no existe la falta, cuando se tiene aquello que, desde entonces, ya no nos falta? Ya no hay sufrimiento, pues ya no hay falta. No es felicidad, pues no existe el deseo. Este estado no es ni el sufrimiento ni la felicidad, es lo que Schopenhauer llama simple y llanamente el tedio.
A continuación os presentamos un
documento elaborado por el equipo político de la FUNDACIÓN TRIÁNGULO
(asociación que lucha por la integración social y la no discriminación de los y
las homosexuales) que quiere ser una aportación reflexiva a la necesidad de que
jóvenes y no tan jóvenes descubramos algunos mecanismos que los propagadores
del odio y de la intolerancia utilizan eficazmente, para que seamos capaces de
evitarlos y denunciarlos.
Introducción
Aquello que denominamos «estrategia del
odio» es sin duda el principal objetivo sobre el que consideramos que es
preciso actuar. Se trata no tanto de difundir un mensaje bienaventurado y
amable sobre las dichas de la tolerancia sino de denunciar el proceso por el
que las sociedades son cada vez más débiles ante las actitudes xenófobas y
discriminatorias. Nuestra experiencia nos indica que no es suficiente con
difundir sentimientos de respeto y consideración hacia la diferencia cuando
cada uno de nosotros se ve expuesto, diariamente, a discursos mucho más
elaborados y agresivos, que cuestionan el fundamento mismo de la convivencia
ciudadana. Podríamos dividir la estrategia del odio en cuatro pasos.
En busca de la felicidad es una película inspirada en hechos
reales. La historia transcurre en la ciudad
de San Francisco a principios de los años 80 y describe una etapa de la vida de Chris Gardner.
Chris vive con su esposa Linda y su hijo Christopher de
cinco años en una vivienda de alquiler. Desde el comienzo la película muestra
el sin cesar de dificultades que sobrevienen a la familia, las que en un
principio son asumidas de forma conjunta por Chris y Linda.
Chris persigue un sueño, “ser feliz”, el que se traduce en
ver a su hijo feliz y llevar una vida tranquila. Chris trabaja como vendedor ambulante de escáneres de
densidad ósea y entiende que un cambio de empleo puede ser fuente de satisfacción y de desarrollo personal a la
vez que la solución para terminar con
los padecimientos económicos.
Ni el sexo ni la muerte. Tres ensayos sobre el amor y la sexualidad (André Comte-Spontville, 2013)
El hombre es un animal erótico tal vez el único que hace el amor, en la medida en que este no se reduce al coito ni al orgasmo; el único al que la sexualidad plantea problemas, y el único que sitúa el deseo por encima del placer, el único que lo cultiva, en todos los sentidos del término, en vez de conformarse con satisfacerlo con la primera bestia que aparece. Y es así porque es un animal moral, y una cosa (el erotismo) no va sin la otra (la moralidad) (...) La transgresión implica la ley y, a su manera, la confirma; ¿Cómo podría derogarla? Tendríamos que volver al estado de naturaleza (¿quién es capaz de ello?), y la transgresión no sobreviviría a ello, ni el erotismo (...) No se hace el amor como se toma un vaso de agua, ni siquiera un vaso de vino.
Una fábula sobre la fuerza de la imaginación, del amor y de la determinación en la dura realidad de la Europa nazi y fascista de la Segunda Guerra Mundial. Guido, un joven judío, es detenido e internado con su mujer y su hijo en un campo de concentración. Allí hará todo lo posible para salvar sus vidas: hará lo imposible para hacer creer a su hijo que todo lo que están pasando tan sólo es un juego.
Curso urgente de política para gente decente (Juan Carlos Monedero, 2013)
Y un día de estos vamos a sumar los asesinatos de la gente que muere 15 años antes de lo que les tocaba porque durante su vida no tuvo trabajo fijo ni seguridad social mi vivienda digna y fue dejando para más tarde ir al médico porque ahora le venía mal; y vamos a sumar los asesinatos de la gente que se quita de en medio por su propia mano porque los bancos les dicen que son económicamente inviables y los servicios sociales se han desmantelado para poder seguir enriqueciendo a los banqueros insaciables; y vamos a sumar las muertes en vida de las personas a las que les han quitado las esperanzas porque no les han dejado estudiar ni hacer planes para su futuro; y vamos a sumar los asesinatos de los niños que no han podido desarrollarse porque no había en casa suficiente comida como para cuidar su sueño y alimentar sus juegos;
No dejes que termine el día sin haber crecido un poco, sin haber sido feliz, sin haber alimentado tus sueños. No te dejes vencer por el desaliento. No permitas que nadie te quite el derecho a expresarte, que es casi un deber. No abandones las ansias de hacer de tu vida algo extraordinario.
Tres transformaciones del espíritu os menciono: cómo el espíritu se convierte en camello, y el camello en león, y el león, por fin, en niño.
Hay muchas cosas pesadas para el espíritu, para el espíritu fuerte, de carga, en el que habita la veneración: su fortaleza demanda cosas pesadas, e incluso las más pesadas de todas.
¿Qué es pesado?, así pregunta el espíritu de carga, y se arrodilla, igual que el camello, y quiere que lo carguen bien.
Ambientada en una sociedad futura, en la que la mayor parte de los niños son concebido con técnicas de selección genética. Vincent (Ethan Hawke), nace con una deficiencia cardíaca y no le auguran más de treinta años de vida. Desde niño, sueña con viajar al espacio, pero sabe muy bien que nunca será seleccionado por haber sido concebido de manera natural. La vida le ofrecerá una oportunidad: suplantar a Jerome (Jude Law), un deportista tratado genéticamente que se quedó paralítico por culpa de un accidente. De este modo, se convertirá en Jerome para ingresar en la Corporación Gattaca, y conseguir que lo selecciona para cumplir su sueño
Para reflexionar sobre la película
1. ¿ Qué es el genoma humano?
2. ¿ Qué es la ingeniería genética?
3. ¿ En qué aspectos es justificable la manipulación genética?
4.¿Qué aspectos genéticos no deberían en ningún caso dejarse a elección de los padres?
5. En septiembre el "New York Times" mostraba a toda página un anuncio sorprendente: en la composición se veía la foto de un bebé junto con un menú para el "mejoramiento genético" proporcionado por GATTACA, una empresa de ingeniería genética. El anuncio ofrecía diferentes posibilidades según lo que los potenciales clientes estuviesen dispuestos a pagar: se podía elegir desde un coeficiente intelectual superior a la media hasta determinadas
cualidades atléticas para los futuros bebés. Miles de personas, muchas de ellas futuros padres, entraron en la dirección de Internet que figuraba en el anuncio pero descubrieron que se trataba solamente del anuncio de una película.
¿ Por qué se interesó tanta gente por el falso anuncio de GATTACA?
6. ¿Qué significa la frase "No existe gen para el espíritu humano" ? ¿Qué personaje
la simboliza?
7. Vincent y Jerome son como dos caras opuestas de una sociedad ¿ En que se
oponen? (compáralos en el terreno físico e intelectual pero también desde el punto
de vista emocional)
8. ¿Conduce forzosamente la búsqueda de la perfección a la anulación de la
personalidad y de las emociones? ¿ Por qué?
9. ¿Hay aspectos de la trama que te recuerden aspectos ya en vigor en la sociedad
actual? (Piensa en aspectos como la identificación de las personas, el culto al cuerpo,...)
10. ¿A qué precedentes históricos remite esta búsqueda de sociedades "perfectas"?
11. ¿En qué se basan actualmente las diferencias sociales?
En apariencia, la gente se atrae, se repele o se ignora por razones que no siempre se acierta a definir. Pero "el deseo tiene un fuerte componente mental", asegura la psicóloga clínica Mila Cahue, asesora del portal Meetic-Match. "No existen reglas fijas que indiquen por qué deseamos a alguien. Entran en juego desde el factor genético hasta el aprendizaje sentimental", coinciden psicólogos y sexólogos.
Descrita
por primera vez en 1966 por William H. Masters y Virginia E. Johnson en el
libro Respuesta Sexual Humana. Su
propósito principal fue describir de forma objetiva los cambios biológicos que
hombres y mujeres tienen durante la actividad sexual ya sea en forma
individualizada o en pareja. Con fines didácticos representaron sus hallazgos
por medio de una curva y la dividieron en cinco etapas. Convendría advertir que
estas etapas no siempre quedan claramente delimitadas y pueden ser distintas en
cada persona, incluso tratándose del mismo sujeto pueden variar según las
circunstancias o los compañeros de juegos.
Fernando Savater ¿Vida buena o vida eterna? (La vida eterna, Ariel 2007)
Los dioses mitológicos no conocian deberes éticos, puesto que su inmortalidad les resguardaba de toda fragilidad y daño. En cambio los humanos, por ser mortales, necesitamos pautas morales que proscriban causar daño intencionado al prójimo y recomienden apoyo, incluso complicidad, en la necesidad o la desventura. La reflexión sobre nuestra condición perecedera y la comprensión solidaria de quienes la comparten con nosotros basta para justificar el más elemental de los códigos morales, aquél que recomienda no hacer a los demás lo que no desees que te hagan a ti mismo y ayudar a los otros como tú quisieras que te ayudasen cuando fuera menester. Sin embargo, las directrices morales tropiezan con nuestro desaforado terror a la muerte, que nos tienta a suponer que es preciso ignorar o pisotear a los otros para retrasar la inevitable llegada de nuestro fin. La presencia de la muerte nos aisla, nos hace sentir la tentación de vivir solitarios, pensando en nosotros mismos, en nuestra inmediata supervivencia...(ante la inminencia de la muerte) se nos hace evidente que las restricciones morales están pensadas para que perdure la sociedad, que en cualquier caso durará mucho más que nosotros: ¿no es acaso, entonces, nuestro verdadero interés ocuparnos de lo que nos beneficia privadamente, aquí y ahora, en lugar de sacrificarnos para la armonía de una colectividad menos vulnerable que cualquier individuo mortal? Y así todo nos parece poco para defendernos de la muerte que nos ronda: posesiones, honores, vasallaje... desechamos las restricciones y miramientos morales para entregarnos empavorecidos al sálvese quien pueda.
Lo cierto es que va siendo más fácil encontrar hombres dispuestos a
morir dignamente que a vivir dignamente. Al leer las noticias de los
heroísmos -tan forzados, ay, por circunstancias odiosas- de los campos
de batalla de cualquier rincón del mundo, sentimos quizá una morbosa
exaltación y un cierto alivio: a fin de cuentas aún queda gente
dispuesta a morir por sus ideas, sean éstas cuales fueren, la patria, la
liberación nacional o la revolución. Y lo cierto es que nunca hubo
idea, por estúpida o cruel que fuese, que no haya encontrado a alguien
decidido a morir y a matar por ella. En modo alguno quisiera yo vivir en
un mundo en que nadie fuese capaz de dar su vida por una idea; pero
sigue siendo infinitamente más deseable dar vida con la idea y en la
idea en lugar de resolverlo todo muriendo o matando por ella. A veces la
lucha a muerte es inevitable, nos dicen los realistas que
defienden la paz armada o la revolución sangrienta, y añaden con cierto
regodeo: pues este mundo no es un lecho de rosas. La mayoría de los que
empiezan su discurso político asegurando que el mundo es plena miseria,
violencia y engaño suele buscar así coartada para proponer luego nuevas
formas de engaño, violencia y miseria como corolario y contrapartida de
las existencias. Ciertamente, el mundo no es, ni nunca ha sido, ni quizá
jamás tenga por qué ser un lecho de rosas, pero el entusiasmo realista
con que se acepta la lección de muerte que quiere deducirse de tal
constatación ha formado parte en todas las épocas de la legitirnación
del honor y la inhumanidad.
El exeso de positividad (propio de las sociedades posmodernas) se manifiesta, asimismo, como un exceso de estímulos, informaciones e impulsos. Modifica radicalmente la estructura y economía de la atención. Debido a esto, la percepción queda fragmentada y dispersa. Además, el aumento de carga de trabajo requiere una particular técnica de administración del tiempo y la atención, que a su vez repercute en la estructura de esta última. La técnica de administración del tiempo y la atención multitasking no significa un progreso para la civilización. Se trata más bien de una regresión. En efecto, el multitasking está ampliamente extendido entre los animales salvajes. Es una técnica de atención imprescindible para la supervivencia en la selva.