martes

UN MÉTODO PELIGROSO




Carl Gustav Jung regenta el hospital Burghölzli, siguiendo las teorías del psicoanálisis de su mentor, Sigmund Freud, con el que mantiene una relación epistolar. Este hombre casado traspasará los límites estrictamente profesionales con una joven, Sabina, aquejada de trastornos emocionales serios, con la que se sumergirá en una espiral de sexo y pasión que no podrá reprimir. La inteligente paciente se convertirá en discípula de Jung y en la barrera que separará a los dos científicos para siempre. Basada en hechos reales, el reputado director canadiense, David Cronenberg (La mosca, Una historia de violencia o Promesas del Este) nos traslada a la gran pantalla los inicios del psicoanálisis, como terapia de tratamiento clínico en pacientes mentales (sustituyendo a los procedimientos más "convencionales" del pasado como las cirugías, extirpaciones cerebrales y a las reclusiones sin ningún resultado favorable), en una historia de amor imposible entre el insigne psiquiatra Carl Gustav Jung, ya casado, y la  paciente rusa, Sabina, que, con el devenir del tiempo, se convertirá en otra adepta de la escuela del psicoanálisis, fundada por el célebre Sigmund Freud. "Un método peligroso" nos adentra en el mundo oscuro de las necesidades y emociones más primarias que se esconden en el cerebro humano, de la conciencia que nos hace ver lo que está bien o lo que está mal dentro de las convenciones sociales que fluyen en ese momento: el propio Jung siente remordimientos por la pura atracción sexual hacia su paciente (con la que acaba traspasando esa línea) y la aparición en escena del amoral enfermo patológico, Otto Gross que no tiene ningún problema en ir más allá de los límites concebidos en el placer que subyace en la debilidad de la carne.

NO ESTABAN MADURAS


Era otoño, y la zorra que vivía en una madriguera del bosque, cada noche se atracaba de ratones, que eran muy gordos en aquella época del año, y también un poco tontos, porque se dejaban cazar con facilidad.
A decir verdad, la zorra hubiese preferido comerse alguna buena gallinita de tiernos huesecitos, pero hacia tiempo que el guardián del gallinero era un perrazo poco recomendable, y había que contentarse con lo que el bosque ofrecía: ratones, ranas y algún lirón.
El caso es que una mañana la zorra se despertó con cierta sequedad en la garganta y con un vivo deseo de comer algo refrescante distinto de su acostumbrada comida. Por ejemplo, un buen racimo de uvas. Y llegaba hasta ella un rico olorcillo de uva moscatel.
"Bueno -dijo para sí la zorra-. Hoy quiero cambiar. Después de tanta carne de ratón, me sentará bien un poco de fruta."
Y se dirigió hacia la parra cuyo aroma había percibido. Apretados racimos colgaban de ella. Había muchos, pero...
"¡Que extraño! -rezongó el animal-, no creí que estuvieran tan altos. De un buen salto los alcanzaré."
Tomó carrera y saltó abriendo la boca. Pero, ¡qué va! Llegó a un palmo del racimo: el salto se le quedó corto. Sin embargo, la zorra no se desanimó. De nuevo tomó carrera y volvió a saltar: ¡nada! Probó otra vez a insistió en la prueba, pero las uvas parecían cada vez más altas.
Jadeando por el esfuerzo, la zorra se convenció de que era inútil repetir el intento. Los racimos estaban a demasiada altura para poder alcanzarlos de un salto.
Se resignó, pues, a renunciar a las uvas, y se disponía a regresar al bosque, cuando se dio cuenta de que desde una rama cercana un pajarillo había observado toda la escena. ¡Qué ridículo papel estuvo haciendo! Precisamente ella, la señora zorra, no había conseguido apoderarse de to que le gustaba. Pero al punto halló to que creyó una salida airosa
-¿Sabes? -dijo, dirigiéndose al pajarillo-, me avisaron de que estaban maduras, pero veo que aún están verdes. Por eso no quiero tomarlas. Las uvas verdes no son un plato apropiado para quien tiene tan buen paladar como yo.
 Y se fue arrogante, segura de haber quedado dignamente, mientras el pajarillo movía la cabeza divertido.

LA PERSONALIDAD: UNA APROXIMACIÓN PSICOLÓGICA

Concepto vulgar y concepto psicológico


El término «personalidad»ha trascendido la psicología para convertirse en un vocablo coloquial que la mayoría de la gente usa sin saber en realidad su significado. Así, es frecuente oír expresiones del tipo: «tiene una personalidad muy fuerte», «tiene mucha personalidad» o «le falta personalidad», como si la personalidad pudiese medirse en metros como la tela o en litros como el agua. Para comenzar, es conveniente que disipemos un par de tópicos falsos sobre la personalidad:
  • No existen individuos que tengan más personalidad que otros. Cada ser humano tiene su propia y genuina personalidad, ni más ni menos. Existen, eso sí, personalidades dominantes y dominables; extravertidas e introvertidas; seguras de sí mismas o titubeantes e influenciables. Pero hasta el más inseguro y débil de los humanos tiene su personalidad íntegra (si no tiene un trastorno biológico o psíquico que le impida desarrollarla).
  • La gente suele equiparar el «tener personalidad» a la dominancia, la originalidad e incluso la extravaganciaCreen que «tener personalidad» equivale a no dejarse influir por opiniones ajenas, a ser novedoso, a ser capaz de hacer prevalecer los propios puntos de vista frente a otros, a tener una gran ambición material y escaso sentido del ridículo, etc. Es un error pensar que la «mejor personalidad» se reduce a estos caracteres, porque así corremos el peligro de considerar «grandes personalidades» a los abusones, a los dogmáticos, a los estrafalarios o a los insensibles (gente que, en realidad, puede tener un trastorno de la personalidad, una personalidad desequilibrada 

lunes

MEJOR IMPOSIBLE



Melvin Udall (Jack Nicholson) es un hombre de lo más inusual, un corrosivo escritor de novelas románticas que sufre un desorden obsesivo-compulsivo. Se enorgullece de su habilidad de ofender, rechazar, molestar y herir a los demás. Sus objetivos son imprevistos y su intención temeraria. Cada día, Melvin toma un desayuno lleno de grasas en la misma cafetería. La única camarera dispuesta a atenderle a pesar de sus sarcásticos comentarios es Carol Connelly (Helen Hunt), una madre soltera que lucha por sacaradelante a su asmático hijo. Simon (Greg Kinnear) tiene la desgracia de ser vecino de Melvin. Es un afamado productor homosexual relacionado con el mundo del arte de Nueva York, razón suficiente para tener que aguantar el tormento verbal de Melvin, ya que su liberal forma de vida es un motivo para la maliciosa lengua del novelista. Ninguno de estos tres neoyorquinos parece tener una oportunidad para lograr la felicidad, pero sus destinos se encuentran entrelazados por el cuarto personaje implicado en esta historia: un feo e insignificante perro.

martes

TEORÍAS DE LA PERSONALIDAD (1): EL PSICOANÁLISIS







Documental "La interpretación de los sueños"

Historia del psicoanálisis

La vida de Freud (el padre de la más famosa teoría de la personalidad – el psicoanálisis – ) se extendió a lo largo de la segunda mitad del siglo XIX y gran parte de la primera mitad del siglo XX. Freud empezó su carrera en Viena, donde vivió durante casi ochenta años. Médico privado, se interesó por el tratamiento de los trastornos nerviosos. En la búsqueda del mejor método para ayudar a sus pacientes, Freud utilizó la «cura por la palabra» (catarsis), a través de la cual los pacientes eran capaces de experimentar una gran mejoría hablando de sus experiencias y emociones (seguramente habéis visto muchas películas en las que el paciente se tumba cómodamente en un diván y empieza a contarle al psicoanalista todo lo que se le viene a la mente).

A medida que escuchaba a sus pacientes, Freud detectó una serie de elementos que incidían significativamente en sus trastornos. Lo verdaderamente curioso era que los pacientes no eran conscientes de la existencia de esos elementos. Freud se dio cuenta entonces de que nuestras vidas son gobernadas por elementos inconscientes (fundamentalmente se refería a los impulsos sexuales y agresivos que reprimimos desde la más temprana infancia). Este descubrimiento se convirtió en la base de su teoría sobre la personalidad: nuestra personalidad se compone de una parte consciente (pensamientos, percepciones, recuerdos no reprimidos, principios éticos adquiridos por medio de la educación) y otra parte inconsciente, gobernada por los impulsos sexuales y agresivos reprimidos. Nuestra parte consciente sólo permite que se manifiesten, por un lado, aquellos impulsos compatibles con la supervivencia y, por otro, los que no chocan con los principios morales y estéticos aprendidos. Todos los demás impulsos son reprimidos y almacenados en el inconsciente (por ejemplo, un hombre se permite manifestar atracción por una mujer, pero reprime todo deseo sexual por su madre). No obstante, esos impulsos reprimidos tienen que encontrar salida por algún sitio; unas veces lo hacen por cauces normales (los sueños, los lapsus) y otras toman la forma de trastornos (alteraciones de la conducta, somatizaciones). Para el psicoanálisis la interrelación entre lo consciente y lo inconsciente determina nuestra personalidad, tanto en sus aspectos normales como en sus trastornos y perturbaciones.